«Hasta que muera, habrá sonidos. Y los continuará habiendo después.»

JOHN CAGE

The Rest is Silence

The Rest is Silence es nuestra primera nuestra propuesta. Es un concierto en el que la música convive con la palabra y el movimiento para hablar de un estado inherente a la condición humana: la soledad.

Combina música y textos de los siglos XX y XXI con la Ofrenda Musical de J.S.Bach, que ejerce de faro a lo largo de este viaje en el que los límites se difuminan.

Una constelación que nos permite evocar la soledad y al mismo tiempo transitarla, considerando todas sus formas de expresión. Ésta es nuestra particular ofrenda.

En mayo de 1747, Federico el Grande, rey de Prusia, recibió una visita ilustre: Johann Sebastian Bach se presentó en su corte, en Potsdam, donde trabajaba su hijo Carl Philipp Emanuel. Durante su encuentro, el rey propuso un tema musical a su visitante para que improvisara en su presencia. De regreso a Leipzig y sólo dos meses después, en señal de agradecimiento, Bach publicó y envió al monarca Regis Iussu Cantio Te Reliqua Arte Resoluta (tema dado por el rey, con adiciones, resuelto en estilo canónico). Tomando las iniciales del título resulta la palabra ricercar, un nombre que en la época se daba a piezas instrumentales en las que uno o varios temas se presentan y se imitan, como por ejemplo, la que inicia precisamente la obra original. Muy rápidamente, el título original dio paso al nombre con el que la conocemos hoy en día: La Ofrenda Musical.

La génesis y posterior gestación de esta obra ilustran anecdóticamente un fenómeno de gran alcance como la importancia de los monarcas que, nos guste o no, imprimen su nombre en la Historia. Sus actos han inspirado a gran número de compositores, pintores, escultores, escritores, poetas, dramaturgos, coreógrafos y artistas en general. Su influencia es enorme. Y su poder mientras reinan, también. Tanto es así, que se les consideraba la figura de conexión humana con lo divino: "Dios en la Tierra".

Pero una cosa es como nosotros percibimos históricamente la figura del rey, y otra es intentar imaginar, más allá del juicio fácil de la apariencia de las cosas, como se podían sentir; intentar ponernos en su piel, por ejemplo, en el instante previo a la toma de grandes decisiones, de cuyo resultado podía depender todo un pueblo o, incluso, su propia vida. Y la respuesta la encontramos en nosotros mismos, como humanos. Seamos quienes seamos, en medio del silencio, encaramos los cruces de la vida desde el mismo lugar: la soledad.

La música de Bach —y el resto de obras y textos que ofrecemos— nos la puede evocar y al mismo tiempo nos permite transitarla. Una selección de cánones de la Ofrenda Musical ejercerán de faro, de estrella deOriente, a lo largo del camino que trazan György Ligeti, Sofía Gubaidulina, György Kurtág, Anton Webern, Robert Gerhard, Krzysztof Penderecki, Igor Stravinsky y John Cage, junto a Samuel Beckett, Alexandre Blok, Kawai Kanjiro y Rainer Maria Rilke.

«Una voz llega a alguien en la oscuridad. Imaginar.

Una voz llega a alguien por la espalda en la oscuridad. Lo puede afirmar por cómo cambia la oscuridad cuando reabre los ojos y cuando los vuelve a cerrar de nuevo.

Inventor de la voz y del escuchador y de sí mismo. Inventor de sí mismo para hacerse compañía.»

SAMUEL BECKETT